JOSÉ ANTONIO GIMÉNEZ
A mi Vera
Un partido para disfrutar
Que el Barcelona de Guardiola rinda visita al estadio de los Juegos del Mediterráneo debe ser motivo de regocijo para la afición almeriense. No en vano, llega el equipo que mejor fútbol hace del continente, y lo hace con muchas de sus estrellas (seguro que Pep Guardiola da descanso a alguno de sus cracks por aquello de los picos de rendimiento).
Pero el partido no es sólo importante por ello, sino porque además, el Almería tiene capacidad de disputar el encuentro con opciones de hacer daño al cuadro barcelonista.
Ahora mismo, el Almería es uno de los rivales que más grande pueden hacer el campo a los barcelonistas. El juego por banda de los de Hugo Sánchez les permite hacer daño por los flancos, que no siempre están bien guarnecidos.
Además, el estado de juego de Negredo y Kalu Uche puede poner en peligro a una defensa como la barcelonista, que sin Puyol es otra cosa. Si a eso le añadimos el buen sistema de presión del centro del campo, seguro que se podrá competir. Estamos en pleno Everest, y el Almería, que ha sabido hacer a tiempo parte de los deberes, debe pasárselo bien.
El próximo partido en el Bernabéu va a ser otra fiesta, porque el puente va a propiciar un multitudinario de aficionados a la capital de España. Además, muchos almerienses tienen una parte de su corazón dividida con el Barcelona y el Real Madrid, por lo que lo dicho, jugar y disfrutar, que esa sí es la salsa del fútbol.
Reválida en La Rosaleda
Después de la primera derrota del Almería, a las órdenes de Hugo Sánchez, en Mestalla, el conjunto rojiblanco afronta una reválida en el derbi que el domingo le enfrenta al Málaga en el estadio de Martiricos.
Un partido que puede delimitar a qué va jugar el conjunto rojiblanco lo que resta de temporada. Es evidente que un triunfo mantendría a los almerienses en la zona confortable de la tabla a la espera de subir el Angliru, mientras que una derrota podría ser un aviso a los tres colistas de que alguno de los de arriba se les puede poner a tiro.
Como duelo táctico, el partido se presenta apasionante. El Málaga, que no podrá contar con su nueva estrella, Apoño por tarjetas; es un equipo que juega y procura que el rival no lo haga mucho, aunque su presión no es insuperable. La ausencia de Apoño podría ser cubierta por Miguel Ángel, que tratará de aprovechar la ocasión. Porque en el Málaga de Tapia cuando uno pierde el sitio por sanción o lesión, lo tiene difícil para recuperarlo.
Si por dentro, los enfrentamientos son de aúpa: con esa pelea Miguel Ángel, Lolo frente a Iriney y Soriano; por fuera, van a ser de órdago: ambos equipos tienen laterales que suben con asiduidad: Jesús Gámez y Calleja frente a Bruno y Mané.
Sus centrocampistas no les van a la zaga: Eliseu, Duda ante Juanma Ortiz y Crusat. Y arriba, por el estilo: Baha-Albert Luque vs. Kalu Uche-Negredo.
Los porteros suelen ser solventes, aunque Diego Alves sea algo más fiable ahora mismo que Goitia, que alterna fallos con genialidades. Hugo Sánchez va a tener enfrente un estudioso de los banquillos como Tapia, que intentará aprovechar el bajón físico del Almería en el segundo tiempo, dado que su equipo suele acabar mejor los partidos.
Eso sí, el Málaga quiere que el Almería llene La Rosaleda y ha favorecido con los precios populares el desplazamiento.
Que sea una fiesta de verdad del Fútbol Andaluz, con maýusculas.
Ojo, que empieza la segunda vuelta
Como no podía ser de otra forma, la segunda vuelta es la que decide el destino de los clubes. Los de abajo empiezan a apretar; los de arriba tratan de asegurar sus posiciones y lo importante es luchar por algún objetivo, no quedarte en tierra de nadie, no vaya a ser que vengan mal dadas.
El Almería de Hugo Sánchez debe, por tanto, ponerse las pilas en la segunda vuelta de la Competición. En los tres partidos ligueros que han disputado hasta el momento, el cuadro de Hugo Sánchez ha enviado señales contradictorios. En el duelo ante el Betis, supo rentabilizar un error del guardameta verdiblanca, pero ante el Espanyol se dejó encerrar y acabó viendo cómo Nico Pareja empataba en tiempo de prolongación. Y en el duelo ante el Atlético, tiró de la heroica y salvó un punto.
Lo que más me preocupa es que en los partidos de los almerienses sea el rival el que maneje el tempo del partido. No tener el balón puede ser una fuente de peligro, ya que los rivales se crecen con todo a favor. No tener el balón exige, además, un gran desgaste, ya que te obliga a presionar sin descanso para robar y llegar cuanto antes. Eso sí, hay mensajes positivos. En defensa, la seguridad ha aumentado. El doble pivote da equilibrio al juego y es más difícil que el rival llegue a las inmediaciones de Diego Alves o de Esteban. Y en ataque, la pareja Uche-Negredo puede dar mucho que hablar.
Adiós a la Copa, viva la Liga
El Almería dijo el miércoles adiós a la Copa del Rey. Quizás una desilusión para los aficionados y un alivio para los técnicos, que podrán preparar mejor la competición que preocupa al Almería: la Liga.
En estas situaciones siempre asalta la duda de ¿por qué? El Almería intentó la remontada, pero perdonó en los primeros minutos y luego acabó resignado a raíz del empate mallorquín.
Una competición que ha demostrado que hay cierta desventaja de los teóricos reservas frente a los teóricos titulares. En los días que quedan hasta que se cierre el mercado de invierno puede que algún jugador lamente haber dejado escapar el torneo del K.O.
Ahora vuelve la Liga y con ella el Atlético, tan necesitado como los almerienses de punto. Bien es cierto que tradicionalmente el Almería juega mejor contra los grandes y puede que el choque del domingo no sea una excepción.
Para ello, el cuadro de Hugo Sánchez debe mantener la concentración todo el choque, sobre todo los hombres del centro del campo, que deben ganar ahí la batalla. Porque, si cabe, el Atlético sufre más que el Almería sin el balón. Cerrar líneas de pase será clave para que los de Hugo sumen los tres puntos. Con un Atlético herido, es buen momento para hurgar en las dolencias.
Además, Hugo sabe que ganar al Atlético siempre es especial. Lo fue para él como jugador y lo será como técnico. Eso sí, el azteca nunca olvidará que el trampolín hacia su fama fue el Vicente Calderón y seguro que aunque gane, alguna lagrimita atlética se le caería.
Hugo el ‘universal’
Al contrario que muchos jugadores del Almería, por razones de mi edad, yo sí pude disfrutar del juego de Hugo Sánchez. Como adolescente que era, vibraba con las cabriolas del delantero mexicano cada vez que celebraba un gol. Tan importante era su actuación en el entorno del Manzanares que cuando el Atlético de balonmano perdía con cierto estropicio la final de la Copa de Europa ante la mítica Metaloplastika, de la entonces Yugoslavia, el Palacio de los Deportes de Madrid fue un uno al grito de ¡Hugo, pichichi! (Lo había conquistado aquel año).
Luego, seguí y fui creciendo y alejándome de sus cabriolas y ahora, como periodista en ejercicio, me descubro ante el que ha sido fenómeno mediático de las navidades. Trabajo tiene por delante, como todo entrenador que llega, pero de momento, Hugo ya ha puesto a Almería en el firmamento, en el azteca y en el de muchos otros países que se han volcado con su fichaje.
Reconozco que sus dos días en tierras almerienses han sido sencillamente geniales. El puro macho mexicano (como le proclamaba Héctor del Mar) nos ha revolucionado el panorama.
¿Cómo va a jugar? Para qué nos lo va a decir, que eso es dar pistas el rival. Hugo sólo habla de la palabra triunfo y ahora la afición de Almería va a tener que saber que los tiempos han cambiado. Que de la modestia de Emery o Arconada, se ha pasado al triunfo del Almería. Porque Hugo va a exigir, pero lo va a hacer a los jugadores, a sus directivos, a la afición. Es el momento de que todos se suban al barco. La filosofía de Hugo no admite deserciones. Que el Dios del fútbol le permita cumplir sus palabras, será bueno para el Almería y, por ende, para todo el universo futbolístico español.
Que se repita la historia
A pesar de que las circunstancias que acompañaron la derrota del domingo del Almería ante Osasuna no fueron similares a las del año pasado frente al Levante, sí que cumplió que el cuadro rojiblanco volvería a caer ante el colista.
Cumplido el primer axioma, ahora falta el segundo. Tras aquella derrota, vino una serie de brillantes resultados, salpicados únicamente por otra derrota en circunstancias más o menos extrañas frente al Betis. Total, que si los de Gonzalo Arconada vuelven a encarrilar ocho puntos en los siguientes cuatro encuentros, llegarían al final de año en una situación que les permitiría seguir aspirando a todo.
Habiendo recuperado Negredo el olfato goleador, sólo falta que sus compañeros se animen y demuestren algo más de acierto ante la portería rival, para que el vallecano no se sienta solo ante el peligro como Gary Cooper.
El Almería crece ante los grandes
A pesar de la manita recibida en el Camp Nou y de la derrota frente el Sevilla, el balance del Almería ante Real Madrid (y recordando frente al Valencia) es que el juego de los hombres de Gonzalo Arconada les permite optar a gestas grandes. De momento, en la otra Liga, la que están disputando los equipos que ahora mismo ocupan entre la sexta y la decimoquinta posición, los de Arconada están bien situados, de lo que se deduce que están obligados a pelear por el puesto de Copa de la UEFA, que es la mejor manera de evitarte peligros cuando llegue el crudo invierno. Además el quinteto de cabeza se está empezando a dejar puntos y quién sabe si se abrirá alguna plaza más
Futbolísticamente, a pesar de no haber conseguido ninguna victoria, han dado una buena cara. Es un equipo con las ideas claras y con más pegada que los goles de Negredo, qué importante es el tanto de Piatti el domingo.
Mientras, el primer asalto copero le ha puesto la clasificación bien dirigida, quizás en octavos se pueda ver un derbi almeriense, porque el Poli puede hacer valer su manita al Villarreal en Santo Domingo.
El virus de la dependencia
En los últimos días se está extendiendo en el fútbol español el virus de la dependencia. De esta forma, el Barça sufre la Xavidependencia; el Atlético, la Agüerodependencia o el Real Madrid, la VanNistelrooydependencia. El Almería no parece ajena a ella y en este arranque liguero padece algo de Negredodependencia.
Lo que es innegable es que cuando tienes un jugador muy bueno, ofensivamente Álvaro Negredo así se ha mostrado en la última temporada y media, al final acabas dependiendo de su juego, de sus goles. Pero esto pasa en alguna línea más, porque si tu portero está a un nivel inmenso podrías tener DiegoAlvesdependencia; Coronadependencia; Pelleranodependencia…
Esta introducción sirve para explicar una cosa: prácticamente los tres derbis andaluces que ha disputado el Almería en el estadio de los Juegos Mediterráneos han sido idénticos: el cuadro de Arconada sujeta a sus rivales, maneja el tiempo y resuelve con un Negredazo. Sin emmbargo, el domingo no paso eso, ¿por qué?
Sobre todo porque el Sevilla no es el Málaga de los primeros partidos, ni el Recreativo de hace veinte días. El cuadro de Manolo Jiménez, que sabe ganar al límite los partidos, exhibió de nuevo su eficacia, como hiciera en el Vicente Calderón. Pero el problema de la Negredodependencia tiene solución como lo tuvo el año pasado y la misma está en el equipo. El Almería de Unai Emery se convirtió en un equipo con todas las letras. Era el bloque el que fabricaba las jugadas y las ejecutaba, aunque Negredo firmaba más goles que el resto.
Para la presente campaña, la solución es la misma hace falta que el conjunto ponga de su parte. De momento, el Almería está echando de menos acciones de estrategia brillantes (con lanzadores como Julio Álvarez o Corona) y resoluciones espectaculares: Mané, Bruno, Juanito, Chico y compañía.
Y además, como Tomás Campos decía con buen criterio: el Almería ya es más grande y lo respetan los rivales. Pero ahora, digo yo, ese respeto hay que refrendarlo en el césped.




